miércoles, 4 de junio de 2008

Luz de Agosto


























El camino mojado por el agua de agosto brilla como si fuera cortado en plena luna (...) Pablo Neruda . (Cien sonetos de amor ).





Hacen falta otros ojos para ver la luz de agosto. Hay que poner distancia entre la retina y el horizonte para distinguir entre la calima la diversidad del espacio, entornando la vista sin centrar el objetivo,con la curiosidad del viajero al que atraen todos los caminos.




Hacen falta caminos para verlos con otros ojos, encrucijadas que se deshacen en la uniformidad de la luz, transparencia infinita, donde la ilusión es el impulso que encuaderna la belleza. Arañando el cielo con ramas quebradas, traspasando muros imaginarios de historia, escudriñando en las entrañas resecas el abandono para volver a germinar con alas nuevas, así se descubre la sensual geometría del paisaje. Un paisaje que renace de la combustión de los sueños en amaneceres extraños, donde la neblina de la noche deja paso a la esperanza y el alma crea perspectivas nuevas con cada madrugada.



Tal vez sea necesario volver a la infancia para recuperar el brillo en la mirada y dejarse seducir por el reflejo de la vida, inesperada y latente, que subyace en cada imagen, recreándose en la dualidad de su esencia, en la simetría de sus formas, en el juego constante y certero entre realidad y fantasía que provoca y excita a la imaginación. Adivinar el mestizaje de colores saborear la piel salada de sus cuerpos, acariciar contemplando, a través del cristal empañado de los años, las luces retenidas por el tiempo.



De Asilach a Camaret, de Daoulas a Essaouira, el recorrido es un mapa sin frontera, sin lineas de cruce, sin banderas, donde la pluralidad se sintetiza en la armonía del entorno. Ciudades de paso donde las cúpulas de los templos agujerean un cielo tapizado de tradiciones, ciudades de siempre donde la nostalgia es ternura y tentación, fusión de deseos que engendran esl estío.



Y así, como el agua de agosto resplandece en los caminos, la luz capitanea orgullosa las sombras dibujadas en la piel de la tierra, iluminando los sentidos, perfilando la elegancia de los relieves, regalándole color a cada objeto, enumerando adoquines a los pies del mar; luz en los rostros, en las piedras, luz de agua y de cielo que confunde los límites transformando los elementos. Y en cada suspiro de la cámara, en cada encuadre de objetivo, en cada pulsación demorada, se atrapa la energía del instante que queda para siempre convertida en magia.



De Ciudad Real a Oslo, de Trondheim a Ourense, hacen falta tus ojos para ver la luz de agosto.



Clara Martín. ( escritora )



















































1 comentario:

Francisco Gordillo dijo...

Buenas Plácido, me ha gustado mucho ver tu blog. Ciertamente he quedado impresionado por tu buen y extenso trabajo fotográfico. También he de decirte que algunas fotos me han producido alguna lagrimita ¿tú ya sabes a qué fotos me refiero? Es bueno conocer alguién, que pone el énfasis en cuidar las amistades, y lo que es más importante....EL RECUERDO.
Felicidades por tu blog y gracias por propiciar este lugar de encuentro.
Un abrazo, Paco Gordillo.